Financiar activos de largo plazo con deuda de corto plazo genera riesgo.
El plazo debe alinearse con la vida útil del activo financiado.
Plazos más largos reducen pagos mensuales pero incrementan costo total.
Combinar plazos permite optimizar flujo y costo financiero.
Las empresas pueden refinanciar para mejorar condiciones.
La correcta comprensión y gestión de estos conceptos permite a las empresas mejorar su perfil financiero, acceder a mejores condiciones de financiamiento y acelerar su crecimiento de manera estructurada y sostenible.