El crédito empresarial es una herramienta clave para acelerar el crecimiento. Permite adelantar inversiones productivas sin depender exclusivamente del flujo interno.
Las empresas sin crédito crecen típicamente entre 2% y 8% anual, mientras que las empresas con crédito estructurado pueden crecer entre 10% y 30% anual.
El financiamiento permite aumentar el retorno sobre capital invertido y mejorar la valuación empresarial. Las empresas con estructura de deuda formal suelen ser percibidas como más institucionales.
El crédito mal estructurado puede generar presión de flujo. Es fundamental alinear plazos, tasas y uso productivo del capital.
El crédito es un acelerador de crecimiento cuando se usa con disciplina financiera y planeación estratégica.